Exclusiva: el UCI WorldTour morirá en 2015

A mediados del año 2004 se aprobó un proyecto revolucionario que fue puesto en marcha en 2005 y que provocó desde el primer día un fuerte enfrentamiento entre los equipos, los grandes organizadores y la propia Unión Ciclista Internacional: fue el conocido como UCI ProTour.

Ese proyecto tuvo como gran pecado original precisamente la falta de consenso entre todas las partes implicadas, lo que impidió que se consolidara un sistema estable. Todo fueron disputas e incluso guerra abierta, especialmente con los grandes organizadores y con conjuntos como Unibet como principales damnificados.

Ese UCI ProTour fue modificado en parte hace un par de años con el nacimiento del UCI WorldTour. Este nuevo nombre venía a ser un UCI ProTour 2.0, es decir, el mismo UCI ProTour que se pensó en un principio pero con los cambios necesarios para que no todo fuera un enfrentamiento diario. Y con este nuevo WorldTour hemos ido avanzando en las últimas temporadas. Sin embargo, ya hay fecha de caducidad: el UCI WorldTour morirá en 2015.

Una fuente conocedora del proceso ha explicado en exclusiva a Velofutur: “El WorldTour es una evolución natural del ProTour. Pero no es ningún cambio radical. Ahora el proceso es bien diferente. Todo seguirá igual en 2013 y 2014, pero de cara a la temporada 2015 están abiertas todas las posibilidades”.

Las palabras se ratifican con hechos. Y así parece que la UCI está más dispuesta que nunca a escuchar. Incluso ha abierto una página WEB para recibir opiniones de los ciclistas, equipos, organizadores… e incluso aficionados. Es interesante que todo el mundo (la web está en inglés y francés pero resulta sencillo de entender por su sistema de esquema) ofrezca su punto de vista porque al menos podrá ver las inquietudes existentes en este momento en Aigle (Suiza).

Para la temporada 2015 parece evidente que el sistema actual de UCI WorldTour + Ranking continental (Europa, América, Asia, Africa y Ocenía) va a desaparecer. ¿Qué sistema será aplicado? Ahora mismo no hay ninguna decisión tomada. Y no podemos olvidar que a finales del presente año hay elecciones en la propia Unión Ciclista Internacional. Así que queda tiempo para estudiar los cambios y será el nuevo presidente el que deba impulsar esta nueva Liga Mundial. Lo único que sería deseable es que este nuevo calendario nazca de la unión y no de la guerra, como sucediera en el pasado.

Y todo ello sin olvidar las ideas que unos y otros vienen impulsando y que pueden chocar en el camino… o provocar consensos. Por ejemplo, Zdenek Bakala quiere sacar adelante la WorldSeries Cycling. Este primer modelo tiene el respaldo de un número importante de equipos WorldTour, puesto que ellos pasarían a formar parte de muchas de esas carreras (de los beneficios de esas pruebas nuevas).

Esta challenge incluiría unas cuantas pruebas del antiguo WorldTour (los monumentos más las grandes vueltas), pero también quiere añadir nuevas competiciones en nuevos países y con un formato fijo: día para sprinters, día para contrarrelojistas, final en alto y día de media montana.

La idea de Bakala es que el ciclismo debe apostar por un modelo fácil de reconocer para el espectador. ¿El problema? Esa WorldSeries Cycling evidentemente no incluye espacio para carreras como Romandía y Suiza (dos en Suiza son demasiado), País Vasco y Catalunya (ocurre lo mismo)… así que el nacimiento de esas nuevas carreras de elite supondría el descenso de categorías de otras competiciones, algo sobre lo que hasta ahora nadie ha hablado pero que es inevitable, puesto que para que haya nuevas citas en el calendario y que nunca coincidan dos pruebas al mismo tiempo… no hay otro camino que el de eliminar algunas de las existentes.

Los grandes organizadores, por su parte, también tienen sus propias ideas. ASO, por un lado, ha conseguido un dominio apabullante del calendario, con carreras que van desde tierras exóticas como Omán o Qatar hasta la prueba más importante del mundo: el Tour de Francia. Y con clásicas, Vuelta a España (que pronto puede pasar a gestión directa y total de ASO) en su poder… tienen potencial suficiente para crear hasta su propia liga, puesto que tiene atractivos suficientes desde febrero hasta octubre y capacidades y contactos para seguir creciendo.

RCS tampoco quiere quedarse atrás. Michele Acquarone es un gestor revolucionario en muchos aspectos y al menos está ganando a ASO en el atractivo de sus recorridos que a su vez le permite contar con mejores ciclistas en la línea de salida: Tirreno-Adriático supera en 2013 a París-Niza. Acquarone, además, está dispuesto a negociar con los equipos y a ceder parte de los derechos de televisión, algo que ASO jamás se planteará. Pero el gerente de RCS no lo hace por altruismo, lógicamente. Si cede parte de esos derechos es porque a cambio exigirá a los equipos que vayan con sus grandes estrellas y, por tanto, logrará que RCS pueda vender a más países y por más dinero sus competiciones ciclistas. En muchos aspectos RCS es un modelo mucho más avanzado que ASO. Pero tiene menos competiciones en su poder, es mucho más local y arrastra más dificultades económicas.

Bakala y su media docena larga de equipos, ASO y su enorme arsenal de carreras, RCS y su capacidad para generar nuevos negocios… son los principales artistas de unas negociaciones a muchas bandas donde la UCI debe encontrar el equilibrio para lanzar el ciclismo a una nueva senda, sin ProTour y sin WorldTour, pero con un sistema moderno, fácil de entender por el aficionado y realmente atractivo para todo el mundo (y creíble, por supuesto). Ese es el reto ante la cada vez más inminente muerte del WorldTour. Y ese mismo es el debate abierto a todos los protagonistas del ciclismo, desde ASO hasta el último de los aficionados al deporte de las dos ruedas.