Paul Smith, el ciclismo y Rapha Condor

Paul Smith es un nombre que tal vez no sea demasiado conocido entre el público español o, al menos, entre el público que no tiene la costumbre de seguir el mundo de la moda. Pero lo cierto es que hay pocos diseñadores -vivos- que acumulen tantos premios mundiales por su trabajo. El último de ellos, el Outstanding Achievement Award del Consejo de la Moda de Londres, supuso un reconocimiento a toda su trayectoria.

Lo mejor de todo es que Paul Smith en realidad tiene una pasión que cada día más engancha a los británicos. Y no es el diseño ni la moda ni los negocios. ¡Es el ciclismo! Este diseñador mundialmente famoso ha reconocido que el ciclismo siempre fue su verdadera pasión: “A los 15 años tuve que dejar el colegio y empecé a trabajar como ayudante en unos grandes almacenes. Pero lo único que me interesaba de ese trabajo es que todos los días tenía que ir y volver a casa en bicicleta”.

En aquellos años Paul Smith soñaba con ser ciclista profesional. Y para desesperación de su familia subía la bicicleta hasta su habitación para que durmiera junto a él. Una caída a los 17 años le llevó al hospital durante meses y frustró el sueño de ser ciclista. Paul Smith pronto entraría en la carrera de la moda. Pero jamás se olvidaría del vínculo con el ciclismo. Y sólo hay que echar un vistazo al equipo ciclista Rapha Condor.

La formación británica continental Rapha Condor cuenta con dos propietarios (las empresas Rapha y Condor) y un sponsor: Sharp. Pues bien, la empresa Rapha es una de las firmas más prestigiosas en la fabricación de ropa. Sus modelos son realmente caros, pero también de una calidad y un diseño que muy difícilmente se ven en las tiendas. Y ahí es donde aparece la figura de Paul Smith, quien durante los últimos años jamás ha tenido problemas en colaborar en los diseños y la línea de producción de Rapha.

Y es que aquel modesto niño que viajaba en bicicleta todos los días a su puesto de trabajo para empaquetar cajas cuenta hoy en día con todo un imperio que incluye 14 tiendas en Londres, más de 200 en el Reino Unido y otras tantas en París, Milán, Nueva York, Medio Oriente y Asia. Y mantiene como seña de identidad sus rayas y sus colores, pero también su amor al ciclismo.

PAUL SMITH

RAPHA

RAPHA CONDOR TEAM

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Hay dos cosas que le vuelven loco a Paul Smith: las rayas y las bicicletas. Con las primeras, impresas en sus diseños, ha acumulado fama y fortuna. Con las segundas, el creador británico, al que la reina distinguió con el trato de Sir, mantiene una relación casi amorosa. Las vueltas que da la vida. Smith quería ser ciclista, pero un accidente le alejó de esa carrera. Curiosamente, aprovechó su convalecencia para esprintar en el mundo del diseño.
Su vida cambió cuando solo tenia once años. Cuenta en el libro ‘Cyclepedia, a century of iconic bicycle design’ que pasó de ser un «colegial más» que vivía en casa con sus padres a uno que comenzaba «una nueva aventura en un mundo desconocido del que nunca logré ni quise salir: el de la bicicleta». Los ojos se les dispararon cuando sus padres le regalaron una ‘Paramount’ de carrera en azul claro y de segunda mano, pero que «estaba en perfectas condiciones». Con ella salía todos los domingos de excursión por la campiña inglesa y descubrió la libertad de pedalear, el sonido de los árboles, sentir el viento en tu cara…»
Para «horror» de su madre, el pequeño Paul guardaba la bicicleta en su habitación. Para él, siempre fue «mucho más que dos ruedas y un cuadro». Se sentaba en la cama y se pasaba horas admirando «su color, su forma…» Nunca ganó premios y su carrera, semiprofesional, se truncó a los 17 años. Un accidente le postró varios meses en un hospital. Al recuperarse, conoció en un pub a un grupo de amigos, interesados en la fotografía y la arquitectura, que le fueron inoculando el amor por el diseño.
Pero jamás abandonó el mundo de las bicicletas. Adora el modelo ‘Gazzella Champion Mondial’, que se le recuerda mucho a su primera bici, pero le apasionan también los diseños de «las ‘Schauff Wall Street’, la ‘Sablière’…» No sabemos si se perdió un gran deportista en el joven que emulaba a Gino Bartali, pero sí que traspasó con holgura una de las carreras más difíciles: la meta de la moda.