Patxi Mutiloa y la burbuja del deporte profesional

Patxi Mutiloa es el nuevo hombre fuerte del deporte en Euskadi. Entre sus declaraciones, una llamó mucho la atención: fue en la que apuntaba la posibilidad de que los seguidores del ciclismo pagaran por ver las carreras. Sin embargo, mucho más interesante es su reflexión sobre otro punto de vista: el deporte profesional vive una burbuja similar a la que en su día protagonizaron las empresas .com o el mundo del ladrillo.

En una entrevista en Deia, Mutiloa explia: “Abogo por reflexionar, y ya, sobre la financiación del deporte profesional. Fútbol: cuatro sociedades anónimas en Euskadi, dos en procesos concursales. Baloncesto: el Gipuzkoa Basket presenta 1,2 millones de euros de déficit con una gestión conservadora y responsable. Balonmano: la Juventud Deportiva Arrate, en situación dramática… En todos los deportes profesionales está hoy el debate de la financiación: no solo conseguir más ingresos, sino acotar la masa salarial. Y todo eso con fuertes apoyos públicos. El debate está ahí”.

Cuando se le pregunta por la responsabilidad política, Mutiloa aclara: “No tenemos capacidad. Es un tema de autorresponsabilidad a la hora de gestionar. Estamos viviendo el desinfle de la burbuja inmobiliaria, pero el próximo que explote será el deporte profesional, porque no es capaz de generar lo que cuesta. Con lo que genera, ¿se puede mantener? Sí, pero habría que ir al meollo del asunto, que es el coste de los deportistas. Algo falla. Nos parece una locura que el lehendakari gane 120.000 euros, pero no que ese dinero lo gane un deportista profesional de nivel medio-bajo sin ningún tipo de responsabilidad. Es en ese contexto donde digo lo del ciclismo: es una invitación a reflexionar. Si las instituciones públicas cortaran hoy el grifo, los clubes profesionales quedarían en una situación inviable”.

Los comentarios de Mutiloa, más o menos acertados, tienen la habilidad de generar un debate. Pero no todos los deportes actuan de la misma manera. Y es que los equipos de fútbol, de baloncesto, de balonmano… dejan de pagar las nóminas de los deportistas, dejan de pagar a la seguridad social, dejan de pagar los impuestos… y cuando no pueden más echan mano de la suspensión de pagos (proceso concursal) y fuerzan “quitas” de todos sus proveedores, incluidos los deportistas, sin que nadie entre en el fondo de la cuestión.

En cambio, un equipo ciclista que no pague es forzado por la Unión Ciclista Internacional a través del aval bancario que depositan todos los años a pagar y ya no se le permite su inscripción para la siguiente temporada. La diferencia entre unos y otros es enorme. O dicho de otra manera: si existiera una UCI en todos los deportes y se exigiera el aval bancario del 25% de los sueldos, ¿cuántos equipos saldrían en próximo año en deportes como el fútbol, baloncesto y balonmano? ¿Y cuántos desaparecerían a mitad de temporada? Pues ese ejercicio de responsabilidad y de sólo pagar lo que se tiene en el bolsillo es el que desde hace ya muchos años hacen los gestores de los equipos ciclistas y no los gestores del resto de deportes, que deben auténticas fortunas millonarias a la Seguridad Social y a Hacienda mientras los inspectores tienen que mirar hacia otro lado.