En el dÃa del fallecimiento de Laurent Fignon bueno es recordar una anécdota que marcó para siempre al ciclista francés. O, al menos, lo marcó en España. Estamos hablando de su famoso escupitajo a una cámara de Televisión Española.
Lo que realmente sucedió ese dÃa fue que a Fignon le empeoró un forúnculo justo en la vÃspera de la crono de ParÃs, algo que aparte de dificultarle toda actividad y de empeorar sus sensaciones sobre la bicicleta no le permitió ese dÃa pasar por el control antidoping antes de subirse al TGV (tren de alta velocidad) que les iba a llevar hasta los alrededores de la capital parisina.
Condescendientes, los comisarios decidieron permitirle en medio de un mutismo total realizar el control durante el viaje. Al llegar a la estación, en medio de un mar de medios, los periodistas de la 5 (el equivalente a Tele5 en Francia) le instigaron continuamente sobre su ausencia en el control de ese dÃa.
La situación cabreó de sobremanera a Fignon, que decidió hacer caso omiso de sus palabras y seguir de frente intentando abrirse paso entre la masa, chocando con una de las cámaras que habÃa a su alrededor que resultó ser la de TVE, escupiendo contra su objetivo.
En su libro “NOUS ÉTIONS JEUNES ET INSOUCIABLES” el francés recordaba arrepentido los hechos y la mala fama que le acarrearon en nuestro paÃs. Un escupitajo mal lanzado que no debe oscurecer la historia de un ciclista que ganó dos Tours de Francia y que dio verdaderas lecciones de clase y pundonor sobre la bicicleta.
